Historia del Patinaje sobre ruedas

Historia del patinaje de velocidad en Chile

 

Las carreras sobre patines datan desde la llegada de los patines a Chile durante los años 20, en efecto existen antecedentes periodísticos de las primeras carreras que se corrieron en plaza de armas como desafios populares con gran público y cobertura periodística,al rededor de los años 30, sin embargo, no es sino hasta año 1975 que se formaliza como deporte con la llegada de los patines con ruedas de poliuretano. El motivo fundamental de su establecimiento como deporte formal fue que Chile había sido asignado como sede del Campeonato Sudamericano de Hockey y Patinaje de ese año y para llevar a cabo este importante cometido el Comité Olímpico necesitaba organizar competencias en las tres disciplinas: Hockey, Patinaje Artístico y Patinaje de Velocidad.

 

Fue ese mismo año y por exigencia de la Federación Internacional de Hockey y Patinaje, que se construyó el primer patinódromo competitivo en el Parque O'Higgins, junto a la elipse, con una cancha central de Hockey y una pista de cemento pulido con un gran peralte y defensas precarias que dejaban escapar más de una pelota de hockey hacia su pista exterior, pero considerada una joya para la época, con una iluminación recogida de los recambios de luminarias del estadio nacional, orientadas fundamentalmente a iluminar la cancha central de hockey, pero que brindaban luz suficiente para los futuros entrenamientos nocturnos de los equipos de  patinaje de velocidad, eso si, siempre y cuando entrenara el hockey en su cancha central, condición fundamental para prender luces y disponer de agua caliente según la federación de la época.

 

De apoco fueron apareciendo patinadores que dieron cuenta de la existencia de esta nueva pista, principalmente en la comuna de San Miguel, quienes se empezaron a reunir en el parque Ohiggins los fines de semana para practicar algunas piruetas y desplazarse en un lugar ideal para correr.

 

Sin mayor apego a la nueva disciplina, pero con la exigencia cumplida de infraestructura, se desarrolló un campeonato sudamericano donde los exponentes fueron algunos hockistas avesados y otros deportistas que se interesaron desde el mundo del patinaje artístico. Fue en esta ocasión donde se reunió a un conjunto de aficionados patinadores que asistían eventualmente y que observaron con curiosidad la nueva competencia y se les ofreció de parte del coache argentino de la época una clínica de patinaje, en presencia de curiosos y algunos padres y apoderados de los asistentes, el coache, quien amablemente accedió y tomo algunos muchachos chilenos del grupo de aficionados  les presentó la disciplina mostrándoles algunas técnicas básicas para tomar el peralte y realizar una partida más eficiente, logrando con pocas recomendaciones grandes mejorías que impresionaron a los asistentes. 

 

Esta instancia inicial gatilló mayor interés de un grupo que empezó a crecer poco a poco y a frecuentar el lugar más seguido con sus padres, de entre los cuales apareció uno en particular, don Carlos Courdurier, que comenzó a oficiar de maestro de ceremonias mostrando los fines de semana algunos trucos de los patinadores más avezados sobre como pararse, como caer, como saltar y como correr en esta pista. Estas clínicas aventureras y algunas iniciativas de Digeder (Direción de Deporte y Recreación del Gobierno Militar) como los campeonatos MILO, generaron gran entusiasmo y una base de asistentes importante para conformar los primeros clubes de esta disciplina.

 

Fue así como a pedido de la Federación se invitó a los apoderados a formar un comité de carreras donde después de un tiempo se designó, por parte del militar de turno de la época (quien intervenía la federación a nombre de la dictadura como casi en todas las instancias de reunión de personas)  a don Carlos Courdurier, primer presidente oficial del comité de carreras en patines de Chile. Al mismo tiempo y para desarrollar una labor más profesional,  la Federación, por recomendación también de su presidente interventor, un militar de Aviación, decidió contratar un técnico para esta disciplina y en su búsqueda dió con un interesado que aceptó con curiosidad este interesante desafío, era Don Emilio Domínguez, preparador Físico de la escuela de especialidades de la FACH, acostumbrado a una disciplina militar y con férrea determinación logró entregar fundamentos de una preparación física de primer nivel para los deportistas que al poco tiempo se entusiasmaron activamente por este deporte, logrando responder a un nivel muy exigente. 

 

Comenzó entonces de  manos de  Domínguez una preparación y selección de deportistas dentro de los que se presentaron patinadores artísticos y  skaters aficionados de esa época que practicaban piruetas en diversas pistas de patinaje, tales como el Llano y Pau, ambas de San Miguel además de las patinadoras y patinadores de artístico de la Asociación Las Condes, entre los cuales se invitó a algunos curiosos que decidieron probar con esta nueva disciplina, que se conformaba como un deporte formal para un proyecto de selección nacional sobre patines que a poco andar comenzó a asombrar a mucha gente.

 

En efecto, el primer equipo preseleccionado por Domínguez  se conformó, y después de un par de años así como también se preparó a los primeros entrenadores, que dieron pie a los clubes precursores de la Epoca, por la UC don Alejandro Orellana, Por la UTE  no tenemos claro quien, pero fue en pocos años reemplazado por Raúl Leal, por Universidad de Chile don Enrique Jorquera, por asociación las condes Eugenio Silva quien no prosperó en la disciplina por estar de lleno interesado en el patinaje artístico. Junto a ellos se formó también el primer cuerpo de árbitros conformado por los mismos entrenadores, más algunos colaboradores apoderados tales, como don Salvador Gámez, don Carlos Courdurier, Don Francisco Fuentes (padre) y don Luis Urzúa que por ahí por el año 1985 se convertiría en el primer dirigente democráticamente electo como presidente del comité de Carreras en Patines, dentro de un gran contexto de camaradería y ejercicio de democracia incipiente que perduró por muchos años, sin intervención ni militar, ni político partidista de ningún tipo, debido a las restricciones de organización de esos años y que, sin embargo, contribuyó enormemente al desarrollo de este deporte en una epoca difícil y de mucha vigilancia, apoyádose en grandes personas que trabajaron por mucho tiempo Ad Honorem y cuyo único interés era fomentar y contribuir a al desarrollo deportivo de sus hijos. 

 

Después de algunos años durante el año 1982 el Hockey migró a recintos techados para su entrenamiento nocturno y el patinaje de velocidad se sostuvo con mucho esfuerzo, sin luz eléctrica por la noche y sin agua caliente en invierno, pues el presupuesto era unilateralmente administrado por los dirigentes de la época fundamentalmente hockistas para este deporte más masivo por esos años, algo que no justificaba el tremendo abandono para un deporte que crecía con gran fuerza al menos en Santiago.

 

Gente muy agerrida de tratos económicos bajos y algunos de clase media fundamentalmente conformaban este nuevo deporte ya sólido y con estructura por ahi por el año 1983, con poco material, de manera muy artesanal y mucho empeño de parte de los apoderados más interesados en participar de la dirigencia y deportistas que participaban, sin mayor pretensión, competencias, clínicas y demostraciones en comunas como Conchalí, Renca, Huechuraba, Lampa, Puente Alto, San Miguel, Pudahuel, San Bernardo entre otras, desde donde fueron apareciendo a poco andar más clubes y asociaciones de insospechada relevancia proporcionando el peso específico que fue dando forma al deporte de nuestros amores.

 

Luego algunos clubes se atrevieron a salir de Santiago a ciudades como Concepción, Talcahuano Illapel y Valparaíso para hacer demostraciones aisladas o en grupo, provocando un sorprendente interés en las provincias  visitadas sobre todo cuando el comité de patinaje de velocidad en los años 80 desarrolló grandes pruebas, tales como la legendaria Maratón de Rancagua a Santiago, transmitida incluso por televisión nacional y la maratón de Curacaví a Santiago con gran cobetura periodística. No obstante, el primer  campeonato universitario en Talcahuano desarrollado el año 1983 en las calles aledañas  al Gimnasio la Tortuga (donde se realizaba la competencia paralela de Hockey y patinaje artístico) se transformaría en la primera competencia formal de patinaje de velocidad desarrollada enteramente fuera de Santiago lo que daría pie a la primera liga fuera de la Capital y que se constituyó con gran éxito en la ciudad de Concepción.

 

Fuente:  Borrador sujeto a modificaciones a partir de recopilación de experiencias personales e Investigación realizada por Patricio Muñoz Vargas ex-seleccionado nacional y corredor de Universidad Católica. Historia no terminada y que se construye día a día con esfuerzo de muchas personas que aman este deporte.

  

Invención de los patines sobre ruedas

Bélgica, Joseph Merlín Mayo 1770 

 

La invención del primer par de patines se atribuye a Joseph Merlín, un luthier nacido en Huys, Bélgica en 1735. En mayo de 1770, Merlín fue a Londres como director del Museo Cox en Spring Gardens, donde exhibió varios de sus instrumentos musicales. Merlín también tenía ejemplos de sus trabajos en su casa en Oxford Street (afectivamente llamada "la cueva de Merlín"), donde también mostraba su único invento:un par de patines sobre ruedas.

 

La historia de este artilugio llega acompañada de una graciosa anécdota. Un escrito de la época decía: "... diseñados para rodar sobre pequeñas ruedas metálicas. Provisto de un par de estos patines y un violín, ingresó en un baile de disfraces celebrado en Carlisle-House Soho Square, en el centro de Londres. Sin contar con medios para disminuir su velocidad o controlar su dirección, fue a dar contra un valuado espejo ubicado al final del salón de baile. No solo provocó la rotura del mismo y la de su violín, sino que también resultó lastimado severamente."

 

Sin embargo, no fue hasta 1790, cuando un herrero parisino inventó un patín sobre ruedas llamado "patín-a-terre", pero, tomó unos 25 años más para que este patín ganara reconocimiento. Recién en Berlín, en 1818, patines sobre ruedas fueron usados por primera vez.

 

En Alemania fue donde se hizo verdaderamente popular. En 1840, en una taberna cercana a la ciudad de Berlín, los sedientos clientes eran atendidos por chicas sobre patines. Esta novedad atrajo la atención de muchos, sin mencionar la mejora del servicio.

 

Primeras pistas de patinaje

Londres, 1857 

 

En 1857 fueron abiertas dos pistas de patinaje en Convent Garden y Strand, dos zonas muy importantes en el centro de Londres. Pero en 1863, en Estados Unidos, James Leonard Plimpton pensó en colocar las ruedas bajo suspensiones de goma y así fue posible maniobrar el patín describiendo curvas. Estos patines tenían dos pares de ruedas paralelas adelante y atrás como los que conocemos hoy en día y fueron por lejos muy superiores a todos los inventados hasta el momento.

 

Pistas nuevas y más grandes fueron abiertas en las grandes ciudades. En Chicago, por ejemplo, una pista con el nombre de Casino Rink fue abierta en 1884 y fue escenario para partidos de polo (sobre patines), carreras y baile sobre patines. Sin embargo, con la invensión de la bicicleta en los 1890, su popularidad puso en el olvido a los patines sobre ruedas durante la siguiente década.

 

En 1902, en el coliseo de Chicago (Estados Unidos), fue abierta al público una nueva pista de patinaje. En la noche de apertura se presentaron 7000 personas. Ahora, sus patines ya tenían rodamientos de bolillas. En 1908, el Madison Square Garden fue convertido en pista de patinaje y durante los siguientes 2 años, cientos de pistas fueron abiertas en los Estados Unidos e Inglaterra.